Manuel a Ramón Peinado
HOMENAJE AL AMIGO POETA FALLECIDO RAMÓN PEINADO
HOMENAJE AL AMIGO POETA FALLECIDO RAMÓN PEINADO

Con mi pena derramada
en mi triste firmamento,
hoy mi vida yace ahogada,
y al compás de una balada
un recuerdo en sufrimiento.
Tu distancia me consume
bajo soledad completa,
y al recordar tu perfume,
este persistente abrume
que a todo mi cuerpo inquieta.
Por soñar un beso eterno
sin preguntarle a tus labios,
mi gozo viajó al infierno,
reflejando este frío interno
que da a mi boca resabios.
Por aplaudir una vida,
olvidando que son dos
las que un amor consolida,
y hasta no sangrar mi herida
no entender el frío adiós.
Por sentir sólo calor
al tenerte entre mis brazos,
¡al hallarme admirador!
... sin ver el viento agresor
que del mar trajo rechazos.
Ese mar que yo adoraba
interno en tu corazón,
hasta su sal endulzaba
al sentir mi vida esclava
... dueña de tu compasión.
A esa compasión que hoy lloro,
a esa que por amor ruego.
¡Es tanto lo que te añoro,
tanto lo que por ti imploro!
que hasta el hielo siento fuego.
Atalaya sobre sueños
cual guía de corazones.
¡Sin ser amores pequeños!
¿por faltar a hoguera leños?
... bien valgan esas razones.
Sólo al perder se comprende
el valor de lo tenido,
y siempre el hecho sorprende
al que sin cuenta no atiende
y deja amor en olvido.
Embajador de las penas
por nuestro amor yo he de ser.
Dispuesto a cumplir condenas,
... ¡entre muertes o azucenas,
tú eliges bella mujer!
Manuel Gutiérrez Izquierdo

En la entrada de tu casa
pintaré una rosa blanca,
para que cuando tú pases
veas reflejada tu alma.
En su blanco, tu inocencia,
en su tallo tu envoltura,
en sus pétalos tu gracia,
y en su alegría la tuya.
En la entrada de tu casa
pintaré una rosa blanca,
que envidien todas las mozas
al sentirte enamorada.
Manuel Gutiérrez Izquierdo

Pestañas de mar al viento, despertaron mi cuerpo sobre la arena, y así pude ver, en el silencio que enarbola la mañana, la violación del amanecer.
Una voz sin huella, en el lenguaje del agua, atrajo a mí una marea enamorada, que en acorde con las olas iba lentamente tejiendo una danza.
Al fondo, en la imborrable línea que separa los azules, Neptuno majestuoso y coronado, miraba la sombra de náufrago que mi cuerpo erguido proyectaba sobre la dorada y fina arena.
El inquieto volar de una mariposa revoloteando entre lienzos de espuma blanca, desafiaba las redes húmedas que el mar regalaba a la playa.
Con la arquitectura que orienta el alma, construí un velero de sueños, que entre olas y caracolas, sobre el mar escribió mis versos.
"Dos azules en mi vida
discuten por su belleza,
el del mar con su bravura,
y el de tus ojos, Princesa.
Dos azules en mi vida,
sin saber cual es más real,
si el que adorna estos mis sueños
o el que atrajo este amargo mal."
Entre la espesa niebla, donde se mezclan mis sueños y recuerdos, sonríe una hada blanca, criada entre sirenas y acunada por las olas. En su cara, escamas de lirio blanco, en su cuerpo, manto de alegres jazmines, y en su mirar, tus ojos, reflejo azul de mi ilusión.
¡Ayúdame espejismo blanco! Sigue dando alas y fuerza a este corazón, que en la agonía de su presidía, llora implorando su salvación.

Observa la pecera,
como se retuercen en ella
los sin aire,
como se hinchan sus branquias
desafiando con su fe a la parca,
como agonizantes se agitan compulsivamente
rechazando en vano el CO2 de la vida,
....y tú y yo,
repugnantes espectadores,
impasibles, inútiles mirones,
sin ser capaces de entonar un mea culpa
que frene a las pirañas,
silenciados por el Goliat que las alimenta
¡sin hondas, ni piedras!
y lo peor de todo... sin voz... sin voz.
.
Mira a través del cristal
...del cristal de la vergüenza,
la piraña clava sus dientes...
el agua ahora es sangre...
¿no notas el olor? ¿la peste?
es la mezcla de carne inocente podrida,
es mezcla de nuestra pasividad
... de muerte, de muerte, de muerte.
.
¿Quién limpiará la pecera
sin reprocharse el silencio?
¿Quién limpiará la pecera
sin exclamar un lamento?
....es mezcla de nuestra pasividad
... la muerte, la muerte, la muerte.
.
Manuel Gutiérrez Izquierdo
Por el cese de muertes en la pecera de Gaza.
Bellvitge - Once/01/09
El 24 de noviembre del 2008 salió a la luz el tercer libro de mi amiga Liliana Arendar, la presentación tuvo lugar en "Le Bar". Desde este pequeño apartado desearle el mayor de los triunfos.
La Editorial Alción publicó su libro de cuentos " El Boa".
Contratapa
Innumerables son los argumentos posibles de ser narrados y las formas de hacerlo. Liliana Arendar ha dirigido su mirada a hechos corrientes de seres comunes. En ellos se encarnan los temas eternos: el amor y sus secuencias de deslumbramientos, desengaños,pérdidas y esperanzas; el asombro de vivir desgastado por el hábito y el anhelo de recuperarlo; la vejez con sus limitaciones, olvidos y callada comprensión: la esencial soledad. Y es el ahondamiento de esa mirada el que logra expresar que, por común que parezca, cada vivencia es siempre única e irrepetible.
La economía formal es uno de los rasgos más evidentes del buen cuento. En los suyos, la evocación de pocos rasgos circunstanciales crea el ámbito adecuado a cada narración y da presencia de un personaje vivo. Todo ello se transmite a través del medio expresivo de la palabra que tiende, por su misma esencia, a transformar en idea general lo que pretende ser individual, único y vivo. A pesar de ello, en sus cuentos se produce la magia de que lo narrado parezca llegar directamente a nosotros: la consciente búsqueda ajustada de la palabra, la claridad transparente de la frase hacen que la forma esté al servicio del contenido, sin complacerse con una ornamentación que opacaría su misión. Su búsqueda sigue siendo la de esa meta siempre imposible de lograr, pero deseable, definida acertadamente por Borges: "Plena eficiencia y plena invisibilidad serían las dos perfecciones de cualquier estilo"
Profesor Gregorio Romero
Un beso bella cuentista!!
Manuel
UN BAJITO ESPECTADOR
La verdad era invisible,
la razón estaba ausente,
sólo un triste decorado
confuso de odio y rabia
envolvía las palabras.
En medio,
un bajito espectador
recolectaba la fruta
amarga jamás sembrada.
Su llanto,
queja del que sin hablar
ya entiende, pedía el cese
presuroso de los truenos.
El miedo
dibujaba arco iris negros
sobre el espejo de su alma.
Bajito,
espectador de la furia
desbordada de sus padres.
Un golpe,
otro golpe, gritos, sangre,
otro golpe, gritos, sangre,
otro golpe, gritos, sangre,
y más golpes.. y más gritos...
y más sangre, sangre, sangre...
y en medio,
el llanto,
el miedo,
y un bajito espectador
clamando al cielo silencio.
Manuel Gutiérrez Izquierdo
Bellvitge - 20/10/08
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