Campanas huecas
Campanas huecas
¡Aquella tarde lloraba
al compás de las campanas!
Redoblan campanas huecas
llenando el aire de rabia,
con paso lento el cortejo
al ritmo de aquella gaita;
el camposanto se acerca
¡acortando la distancia!
aumentando así mi pena
recordándome la infamia.
¡Silencio!... solo una pala,
cubriendo de polvo y tierra
a aquella mujer bendita,
¡en su caja de madera!
Soñé que a las dos amaba,
¡sin ser sueño las quería!
A una adoraba de noche,
con otra... ¡pasaba el día!,
contaba con una estrellas
sabiendo que era su amiga,
mi cuerpo lleno de gozo
¡excusaba mis mentiras!,
Besaba su tierna boca
¡mil sueños, yo le ofrecía!
comía de dos panales,
de la vida me reía.
La pala cesó en su canto.
¡El camposanto ya duerme!
... y en su vientre reposando
mi sueño de atardeceres,
la niña de mis entrañas
de mi montaña el albergue.
Yo quiero morir con ella,
¡que esta pesadilla cese!
traedme una buena daga...
¡o mil litros de aguardiente!
que quiero olvidar mi pena
o enterrarme para siempre.

