Que cese la agonía
QUE CESE LA AGONÍA
¡Cuanta locura y muerte en este mundo!
¡Cuanto amargo veneno en los humanos!
Permitimos aplausos a tiranos,
desoyendo al que llora moribundo.
Me gustaría ser un vagabundo
y caminar por mundos muy lejanos,
donde nunca existieran los gusanos,
y reinase el amor, bello y profundo.
Tanta palabra vana y arrogante
entre los dirigentes de estos días,
hacen a mi poema demandante
del cese presuroso de agonías,
para que un nuevo mundo en adelante
se nutra de sonrisas y alegrías.

